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lunes, 5 de mayo de 2008

Viaje por América Latina con las enfermedades inventadas

Pues sí, muchos días ya sin actualizar el blog. Un viaje por Caracas (Venezuela) y Bogotá (Colombia) me ha tenido ocupado durante la última semana. El motivo ha sido una invitación del Ministerio de Salud vanezolano y del departamento de Salud de PVDSA, la empresa más grande de Venezuela para participar en un evento, el I Simposio Internacional Medicamentos y Salud Pública que estas dos instituciones han organizado en Caracas.
Un éxito total, desde mi punto de vista. El salón de actos de la citada compañía, que acogió el evento, de una jornada de duración, estaba llena, unas 450 personas contando por lo bajo, la mayoría médicos, farmacéuticas, profesionales sanitarios o altos responsables del sistema de salud. Me llamó la atención el enorme interés del público asistente.
Estoy acostumbrado a que en los eventos públicos que participo haya un buen nivel de conocimiento de los temas que se tratan pero en Venezuela el calor de las personas que se acercaron a escuchar las conferencias, su interés por los temas, la participiación en el acto, fue especial.
El Gobierno venezolano está haciendo un esfuerzo muy importante por impulsar el sistema público de salud y la calidad del mismo, y este encuentro fue buena muestra de ello.
Me tocó ser quien abriera el simposium hablando sobre la fabricación de enfermedades. Los participantes invitados fueron de lujo. Tras de mí intervino por videoconferencia el periodista australiano Ray Moynihan, aunténtico pionero y experto en la divulgación del fenómeno de la invención de enfermedades. Continuaron Nuria Homedes (directora del imprescindible Boletín Fármacos, sin cuya existencia no podría haber escrito mi libro Traficantes de salud, dicho sea de paso); Teresa Alves activista de Health Action International (HAI) y muy buena oradora; Perla Buschiazzo, especialista argentina en prescripción racional de medicamentos y accesibilidad a los mismos; y Claudia Vacca, investigadora de la organización civil colombiana Ifarma y profesora de Farmacia de la Universidad Nacional de Colombia.
La prensa venzolana también ha mostrado un gran interés por los temas desarrollados, destacaría, entre otras, una entrevista que me hizo Venezolana de Televisión en horario de máxima audiencia.

Un viaje pues breve pero muy muy intenso en el que hay que agradecer a la organización el esfuerzo realizado, su claridad de ideas y el despliegue de medios hecho para concretar en una jornada tantas voces hablando de asuntos tan necesarios para la ciudadanía, y que esta supo aprovechar.

Y aprovechando, valga la redundancia, que estaba en Venezuela y que en Colombia se había organizado un evento similar por las mismas fechas, Ifarma y la Universidad Nacional de Colombia me invitaron a dirigirme a Bogotá. En dicho espacio participamos Teresa Alves y yo, ella habló sobre agencias regulatorias y yo titulé mi intervención Morir en busca de salud, sobre la crisis de credibilidad de la industria farmacéutica, como me habían solicitado.
Nos presentó el decano de la Facultad de Económicas e intervinieron un profesor de salud pública y otro de economía. Nuevamente quedé sorprendido por el compromiso social de estos y del público, muy amplio y joven en su mayoría -a excepción de dos conocidos abogados que suelen representar a los grandes laboratorios farmacéuticos en Colombia-.
El día siguiente fue muy intenso; los días en Latinoamérica comienzan muy pronto. También en horario de gran audiencia me entrevistó un doctor muy conocido en Colombia, Carlos Francisco Fernández, Asesor Médico del Grupo El Tiempo, el de mayor difusión del país colombiano. La entrevista, para una tv andina, versó sobre la fabricación de enfermedades pues por la tarde, el mencionado periódico, preparó un foro con las principales cabezas del sector en el que de nuevo Teresa Alves y yo volvimos a hablar ante médicos, funcionarios de la agencia de medicamentos colombiana o portavoces de laboratorios y patronal farmacéutica de la influencia decisiva de la industria de la salud en nuestra enfermedad y bienestar.

Departimos, en público y en privado con uno de los máximos responsables de una de las patronales de laboratorios en Colombia, e incluso, tuvimos tiempo para enterarnos de que en dicho foro se encontraba presente -aunque no tomó la palabra pese a que estaba invitado a ello- alguien que, tras concluir el evento, hizo una llamada a uno de los máximos responsables de una de las multinacionales farmacéuticas que operan en Colombia. Informó sobre qué habíamos contado Teresa y yo. Sobre todo invirtió su tiempo en comentar lo que yo había explicado durante mi intervención despertando su curiosidad y la de su interlocutor la gravedad de los hechos que cité referidos a determinados laboratorios y que hablara en público de ello. También gastó su tiempo en insultos varios.

Nos vinimos muy satisfechos de nuestra estancia en tierras colombianas y preocupados de que la agencia de medicamentos de ese país tenga en su consejo de dirección a representantes de la industria farmacéutica, conflicto de interés que altos funcionarios de la administración de salud no ven como tal, aunque muestran cierto interés por avanzar hacia la ética y la independencia.

lunes, 21 de enero de 2008

Fibromialgia nada poética ¿una cuestión de Lyrica?

El blog hace ya días que cumplió su primer mes de existencia con una muy buena acogida. Pero no nos conformamos. Queremos más; más personas que lo lean y hagan suyo y más personas que colaboren. Por eso abrimos esta sección de COLABORADORES donde pretendemos que con cierta regularidad ciudadanos comprometidos con la salud pública y la lucha contra la corrupción del sistema sanitario nos ofrezcan sus informaciones. Éstas serán muy directas, concretas y bien documentadas; la opinión quedará en un segundo plano y primará sobre ella la información y sus experiencias directas con lo que traten.
En este caso el texto es de una persona formada en enfermería y en Counselling, que ha trabajado en el sistema sanitario (primaria y hospitalaria), como profesora de enfermería y en salud pública, en varios países. Ha publicado materiales para profesionales sanitarios incluyendo el libro Comunicación Terapéutica en Enfermería (Editorial DAE, 2007). Su especialidad es la relación médico-paciente. También es activista a favor de los derechos de los pacientes.


Clara Valverde, profesora de enfermería y escritora

Hace unos días se publicó la noticia de que la FDA (la Agencia estadounidense de Alimentación y Medicamentos) había aprobado el fármaco Lyrica (pregabalina) para la fibromialgia. Esto ha llevado a la prensa internacional a imitar al New York Times y enfocar esta noticia por el lado de si existe o no la fibromialgia y si la poderosa multinacional farmacéutica que fabrica Lyrica, Pfizer, tiene que inventarse una enfermedad (fibromialgia) para tener importantes ganancias.

Pero el tema no es ese. La fibromialgia existe: es una enfermedad multisistémica clasificada por la Organización Mundial de Salud con el número M79.9 (CIE-10, Clasificación Internacional de Enfermedades, última versión) y tiene una prevalencia del 2,4% de la población. No es una enfermedad psicológica. Personas con una predisposición genética a la fibromialgia pueden desarrollar la enfermedad en la que hay una respuesta anómala del sistema nervioso que hace que la persona tenga mucho dolor, cansancio y otros síntomas.

Se cree que también juegan un papel importante en esta enfermedad la hipoxia celular (falta de oxígeno en las células) y el óxido nítrico. La presencia de tóxicos en nuestra vida cotidiana puede ser otro factor que desencadena esta enfermedad.

La fibromialgia existe y Lyrica (un anticonvulsivo) ayuda a algunas personas con esta enfermedad (pero con efectos secundarios importantes). Entonces, ¿cuál es el problema? El gran problema es quién receta Lyrica, cómo y por qué. La fibromialgia es una enfermedad compleja y multisistémica. Esto requiere diagnosticarla correctamente por especialistas con una gran experiencia ya que los síntomas de la fibromialgia pueden ser, en realidad, de muchas otras condiciones o patologías.

No existen apenas médicos ni unidades especializadas en el Estado Español que puedan trabajar correctamente con la fibromialgia. Las administraciones piensan, como gran parte de la sociedad, que la fibromialgia es una condición "light", la "fibrototal", sobre la cual hacen bromas tantos profesionales sanitarios.
Si una persona con fibromialgia en España consigue ser diagnosticada y tratada por un especialista (idealmente de medicina interna) con experiencia en fibromialgia (lo cual ocurre poco), habría que ver si la Lyrica es una opción válida dentro de una estrategia terapéutica centrada en las disfunciones de ese paciente en particular.
También hay que tener en cuenta que muchas personas con fibromialgia tienen sensibilidades químicas lo cual limita qué y cuánta medicación se puede recetar. El uso de la Lyrica tiene que estar integrado en un asesoramiento ambiental (químicos, dieta, etc) de la vida del paciente.
Las administraciones públicas insisten en que la fibromialgia puede ser diagnosticada y tratada en Atención Primaria. Esto es peligroso. Los médicos de Primaria no tienen ni los conocimientos, ni el acceso a analíticas ni pruebas específicas, ni el tiempo para el tipo de seguimiento que la fibromialgia requiere.
La farmacéutica Pfizer sabe que la prevalencia de fibromialgia es muy alta. Es un gran mercado con grandes ganancias. Esto hace que estén llevando a cabo campañas de promoción de Lyrica. En todos los foros y blogs de pacientes con fibromialgia en España, se habla constantemente de Lyrica.

Esto llevará a un mal uso de esta medicación, un uso masivo, lo cual tiene consecuencias graves para el paciente que no debería tomarla o que debería tomarla en dosis muy pequeñas con un seguimiento cuidadoso y constante. Al ser una enfermedad multisistémica, si el enfermo de fibromialgia toma una medicación para uno de los sistemas, facilmente los otros sistemas del cuerpo se verán afectados.
El hecho de que los enfermos de fibromialgia estén, en España, "aparcados" en Atención Primaria, es lo más peligroso de Lyrica. Los médicos de Primaria quieren "quitarse de encima" estos pacientes que no mejoran y que en muchas ocasiones son denominados de manera despectiva "hiperfrecuentadores" de los servicios de salud.
La manera más fácil, pueden pensar los médicos, es recetar Lyrica. Y Pfizer se está ocupando de que en los países occidentales los doctores piensen eso.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Niños hiperactivos

Una de las cuestiones que más suele plantear el público que asiste a las presentaciones que hago de los libros o a las conferencias que ofrezco, es la preocupación porque millones de niños sean medicados por el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Me preguntan si ésta no es lo que se conoce como "enfermedad inventada". Lo cierto es que me cuido mucho de no responder como médico, no lo soy, soy periodista. Por tanto no puedo ofrecer un diagnóstico sanitario sobre dicha dolencia, sea supuesta o no.
Pero como ciuadadano preocupado y como periodista sí que puedo dar algunos datos al respecto y que cada cual juzgue por sí mismo. Cuando yo era niño o adolescente, y de esto tampoco hace tanto, existíamos infantes inquietos, activos, con nervio y a veces distraídos o taciturnos. No nos consideraban enfermos por ello y mucho menos se medicaba a quien presentara semejantes "taras". Hoy, por mostrar la misma actitud (desde mi punto de vista propia de la edad y debo decir que esos "síntomas" no sólo no los considero negativos sino la mayor parte y en cierta medida, positivos) está medicándose con peligrosos fármacos a personas de corta edad.
Algunas cifras que se manejan son 1.000.000 de niños que consumen diariamente, sólo en Estados Unidos, Ritalin, que en España se llama Rubifen y Concerta. Como se ha publicado, en diferentes ocasiones, el TDAH no tiene una causa concreta conocida, por tanto es un conjunto de síntomas dispares, un síndrome.
El profesional de la salud está ante un hecho subjetivo: un chico distraído en las clases del colegio puede ser diagnosticado por un profesional sanitario como "enfermo" de TDAH al tiempo que otro médico en los mismos "síntomas" puede ver nada, es decir, a un chico idealista, introvertido, más interesado en sus cosas que en lo que le esté contando el profesor, lo que conocemos como "estar en la luna".
Uno, probablemente, como está haciéndose con regularidad, medicará al muchacho con los citados fármacos, compuestos por metilfenidato, una sustancia muy fuerte que la Agencia antidroga de EE.UU. Otros doctores cuestionan que haya motivos para recetar medicamentos a este tipo de jóvenes. La Agencia antidroga estadounidense vigila de cerca estos preparados pues considera que puede incitar al consumo de otros estupefacientes.
Hace ya tiempo que un panel de expertos recomendó a la Food and Drug Administration (FDA) que obligara al fabricante de Ritalin, Novartis, a etiquetar su producto de manera similar a como se hace con el tabaco para advertir de su peligrosidad. ¿El motivo? Se sospecha que éstos fármacos ofrecen un riesgo de problemas cardiacos, reacciones tóxicas y muertes súbitas.