El interés de la patronal por el tema es máximo, lo demuestra que fuera su primer espada el que lidiara, si me permiten el simil taurino, con este asunto y las incómodas preguntas de sus invitados. Los representantes de la industria también mostraron interés en algo que se salía del guión: Beatriz Lozano, del Departamento de Comunicación de Farmaindustria, preguntó a estos documentalistas si entrevistarían para su trabajo audiovisual a Miguel Jara. Al parecer en todas las capas del sector sanitario existe curiosidad por conocer qué cuenta este autor en sus libros Traficantes de salud y Conspiraciones tóxicas.
Pero ciertas decisiones empresariales, que buscan el enriquecimiento de los grandes laboratorios a cualquier precio, están produciendo un desabastecimiento de fármacos en las boticas. Por ello acaba de nacer la plataforma ¡Con mi salud no se juega!, que advierte que "las presiones de ciertas compañías farmacéuticas son la causa de que los ciudadanos no puedan encontrar sus medicinas en las farmacias".Este panorama provoca que muchas farmacias situadas en zonas alejadas de los centros urbanos o aquellas cuyos pedidos no repercuten en las ganancias deseadas por ciertas corporaciones queden exentas de suministro.
La polémica comienza a estallar estos días en que la prensa recoge noticias sobre que la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) ha denunciado ante la Comisión Nacional de Competencia deficiencias en el suministro de medicamentos de varios laboratorios, lo que ocasiona desabastecimiento en las farmacias.





El periódico financiero The Wall Street Journal publicó: “el fallo significa que Paxil, que registró ventas de 3.250 millones de dólares el año pasado, podría enfrentar la competencia de imitaciones más baratas en 2004, dos años antes de lo previsto”. La sentencia mantiene que una versión genérica de Paxil, fabricada por la empresa canadiense Apotex Inc., no infringe la patente de Glaxo. La licencia de Paxil en Europa ha estado vigente hasta el año 2006.
Aplicando la lógica capitalista estas compañías no sueltan sus patentes por nada del mundo. Es lícito que aprovechen al máximo sus inventos. Pero no que traten de retrasar por cualquier medio posible la introducción de genéricos. Más grave es que nieguen el derecho al acceso a medicamentos de las poblaciones empobrecidas.
A Aventis se le concedió plena inmunidad ante una posible sanción porque reveló la existencia del lobby a la Comisión y proporcionó pruebas determinantes sobre su funcionamiento. La multinacional francoalemana también formó parte de un lobby de vitaminas creado por ocho compañías multado con casi 800 millones de dólares.